ASOCIACIÓN INDIGENISTA DEL PARAGUAY

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61 AÑOS DE LUCHA INDIGENISTA

Las Tres etapas de un Accionar innovador

    Con la creación de la AIP en 1942, la defensa de los derechos fundamentales de los indígenas en Paraguay  toma un giro nuevo y fundamental, en contracorriente a las tendencias estructurales de un poder Estatal autoritario, siempre proclive a negar la existencia física de los pueblos nativos, a minimizar la importancia de la cuestión indígena, y a pisar los derechos fundamentales de las minorías étnicas.
En 1945, el Dr. Marcelino Gauto, jurista y miembro fundador de la AIP, apunta el carácter "indeterminado y contradictorio" de la legislación en materia indígena. "No conocemos ninguna disposición legal que restrinja el derecho en contra de los indios. Si lo hubiera, sería ciertamente inconstitucional"(Anales AIP, 1945 : p.28) escribe Gauto, para resaltar mejor, sin embargo, que las situaciones de hecho convierten en letra muerta dicha legislación: las leyes no contemplan la posesión indígena - individual o colectiva - de tierras, y el despojo de los territorios nativos es generalizado; no existe documentación civil para los indígenas. En los hechos, la discriminación racial se manifiesta plena y cotidianamente, de innumerables maneras: hasta la mitad del '50, los Indios no pueden subir en los colectivos o circular por el centro de Asunción,  las cacerías humanas en contra de los "Moros" en el Chaco, y los"Guayakíes"del Paraguay oriental son prácticas comunes.

Frente a este sombrío panorama de la situación indígena, la AIP va influir de manera determinante y pionera en el reconocimiento de los derechos indígenas fundamentales y la construcción, a lo largo de sesenta años, de una política indigenista que se ha orientado decididamente, desde los años del 70, hacia el apoyo - legal e institucional - a la formación  y consolidación de organizaciones propiamente indígenas.

Desde su inicio, la política indigenista de la AIP recibe una orientación fecunda y acertada gracias a la incorporación y participación activa de los mejores elementos intelectuales y profesionales de la sociedad nacional, comprometidos con la lucha y defensa de los aborígenes: especialistas de las ciencias sociales, jurídicas y económicas, médicos…etc.

PERÍODO 1940 - 1970

El contexto indigenista regional era propicio para la formación de una institución indigenista en Paraguay. En 1940, el Congreso de Pázcuaro constituye un aliciente para que un grupo de importantes personalidades de la época  -entre las que se destacó el Dr. Andrés Barbero -  interesadas en la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, funda la Asociación Indigenista del Paraguay, el 15 de octubre de 1942.

  Desde su creación, la AIP luchó denodadamente por el reconocimiento de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas. En sus tres primeras décadas de existencia, su acción   directa o indirectamente,  colaboró en la preparación de leyes y decretos gubernamentales a favor de la restitución de los territorios de los pueblos indígenas y de que éstos adquirieran ciudadanía real.  

La convergencia de análisis entre los elementos profesionales e indigenistas los más avanzados del Paraguay, permite a la AIP, aunar esfuerzos e incorporar colaboradores de primer rango. La AIP recibe el valioso respaldo del eminente antropólogo paraguayo y amigo de los Guaraní de la Región oriental, Léon Cadogan (1899-1973),  permitiendo que se desarrollen reflexiones y acciones que abarcan con más efectividad al conjunto de la realidad indígena nacional.

Por Decreto N° 9.318 de 1949, el Poder ejecutivo crea la "Curaduría de Indios Mbyá-Guaraníes del Guaira". La oficina dependiente del Ministerio de Educación, queda a cargo de Cadogan y funciona hasta 1968. A pesar del trabajo precario por falta de apoyo financiero, esta ente originó una importante campaña de dignificación del indígena, por medio de notas, circulares, publicaciones periodísticas, etc, especialmente entre los años1956/1959". R. C Bejarano, presidente de la AIP de 1972 a 1980, subraya que "al crearse la Curaduría, a finales de 1949, el vulgo consideraba al indio como un ser sub-humano, habiendo además, funcionarios judiciales

que ignoraban que nuestras leyes amparan al indio igual que a otros habitantes de la República" (Solucionemos nuestro Problema Indígena con el INDI , 1977).

Los primeros borradores sobre los derechos indígenas en Paraguay, nacen del seno de la AIP : tres Anteproyectos históricos son preparados durante este periodo: "Protección de la ley del hogar a los indios agricultores" (1950), "declaración de los Derechos del Indígena"(1950), y  "Organización de las Colonias indígenas. Situación actual" (1952).

En la década del 50, la AIP desarrolla una enérgica campaña a favor del derecho a la vida de los indígenas Aché-Guayakíes, que eran literalmente, cazados y asesinados.
 En 1957, se aprueba la Resolución N° 391: "...Visto el expediente N° 105, elevado por la Asociación Indigenista del Paraguay, en la que solicita la intervención de esta Secretaría de Estado a fin de humanizar el trato de los indios guayakíes que habitan la Región Oriental de la República, el Ministro del Interior Resuelve: 1° Impartir instrucciones a las autoridades de las circunscripciones territoriales a que aluden el apartado a) del pliego de sugerencias de la Asociación Indigenista del Paraguay que dice: Impartir instrucciones precisas y terminantes a las comisarías y juzgados de paz de los pueblos de San Joaquín, Yhú, Curuguaty, Igatimí, Lima, Caaguazú, San Juan Nepomucano, Tavaí, Buena Vista, Coronel Eugenio Garay, Estación Fassardi, Abaí, Hernandarias, Ñumí, para que bajo ningún pretexto sean muertos, atropellados o secuestrados los guayakíes de cualquier edad o sexo, bajo apercibimiento de que los que así procedan serán castigados con todo el rigor de la Ley. 2° Crear Registros de todos los menores guayakíes secuestrados que se encuentran en poder de familias en esas zonas, inclusive en las ciudades de Villarrica y Encarnación, debiendo centralizarse dichos registros en el Ministerio del Interior. 3° Designar a la Srta. Lidia Esther González, encargada del Registro conforme lo enunciado en el artículo 2°... Edgar L. Ynsfrán, Ministro, Ministerio del Interior de la República del Paraguay".

 La influencia directa de la AIP sobre la política indigenista del gobierno, culmina en 1958 con la creación del  Departamento de Asuntos Indígenas (DAI), dependencia del Ministerio de Defensa Nacional, a cargo del Gral. Marcial Samaniego (miembro de la AIP desde 1945) por Decreto 1.341/58.

Esta etapa abre un periodo de intensa colaboración entre Juristas, legisladores, camaristas miembros de la AIP, en la creación de instituciones y leyes, que constituyeron importantes herramientas legales para la recuperación de los territorios de los indígenas. Entre las leyes importantes que fueron directamente inspiradas por los mentores de la AIP, cabe destacar la evolución fundamental del Estatuto agrario (N°622/60 y N°852/63), y el nuevo Código del Trabajo (N°729/61).

Del 13 al 24 de agosto de 1959, el DAI organiza el 1ero Congreso Nacional Indigenista, con 30 representantes de las organizaciones y Misiones trabajando con los Indígenas. Durante el Congreso, la AIP propone la creación de un "Consejo Indigenista Nacional", que prefigura el futuro Instituto Nacional del Indígena (INDI) que será creado en 1975.

Colaboran estrechamente en este periodo: Los médicos Andrés Barbero -quien ocupó la presidencia de la AIP de 1942 a 1951, año de su fallecimiento- Gustavo González y Andrés Rivarola, los ingenieros Juan Belaieff, Nicolás Alborno y Vicente Pollarolo, los compositores musicales José Asunción Flores y Remberto Jiménez, los militares Cnel. Eugenio Martínez, Cnel. Feliciano Morales, Mayor Marcial Samaniego, Cap. Augusto de León Mora, los etnólogos Max Schmidt y León Cadogan, los biólogos Teodoro Rojas y Ramón Gutiérrez, la antropóloga Branislava Susnik, el doctor Juan Alfonso Borgognon, entre otros.

A la muerte del Dr. Andrés Barbero, se constituye la Fundación La Piedad, con cuya inapreciable colaboración, la AIP cuenta hasta la actualidad.

La AIP estableció vínculos de cooperación, entre otras, con las siguientes Instituciones Nacionales: Fundación La Piedad, Patronato Nacional Indígena, Patronato Militar del Chaco, Instituto de Tierras y Colonias, Curaduría de Indios Mbyá, Departamento de Asuntos Indígenas del Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio del Interior, IBR, Ministerio de Educación y Culto.

 PERÍODO 1970 - 1990


Las reuniones  de Barbados I (1971) y II (1977) han proyectado un mensaje de esperanza hacia la autodeterminación de los pueblos indígenas, y  ejercido una influencia notable sobre el indigenismo en Paraguay. El primer Simposio de Barbados (1971), contó con la participación del antropólogo  Miguel Chase Sardi (1926-2001), directivo de la AIP.

La Asociación  cambia sus estatutos en 1972, para adecuarse a este nuevo contexto de afianzamiento de las luchas indígenas. Se trata fundamentalmente, de apoyar la autonomía indígena, la formación de organizaciones propiamente indígenas y estimular su participación como grupos étnicos en la sociedad nacional.
1972/73 : iniciación del proyecto Paï-Tavyterä.

En 1974, la AIP apoya el proyecto Marandú y defiende el reconocimiento legal del Consejo Indígena Nacional creado  en 1975, que pasará luego a denominarse Asociación de Parcialidades Indígenas (API).

En 1975, se crea el Instituto Nacional del Indígena (INDI), por decreto N° 18.365, el cual sienta las bases para el reconocimiento de los derechos indígenas. El Anteproyecto fue presentado en 1973 por el entonces Presidente de la AIP, R.C Bejarano, bajo el nombre de INDIO (Instituto Nacional del Indígena  Organizado).

Al promediar la década del 70, el Ministerio de Defensa Nacional (1976) otorga una medalla de reconocimiento a la meritoria labor desarrollada por la Asociación Indigenista el Paraguay en pro de los indígenas.

En 1981 se promulga la Ley 904, Estatuto de las Comunidades Indígenas, que consagra como uno de los derechos fundamentales, la propiedad comunitaria de la tierra.
En 1988 se promulga la Ley 1372, Régimen para la Regularización de los Asentamientos Indígenas, modificada en 1989 por el Poder Legislativo.

La época 70-80 es la de los "grandes proyectos" (esquematizados en este documento) que promueven el "desarrollo integral" de las etnias y cuyos mentores intelectuales y prácticos de gran solidez y audacia pionera abren nuevos y profundos surcos en el indigenismo paraguayo, estimulando a sumarse a este campo a un sinnúmero de personas y organizaciones.

Colaboraron estrechamente en este periodo: Miguel Chase-Sardi, Branislava Susnik, Bartomeu Meliá, Georg y Frield Grünberg, Volker von Bremen, Hanz Rudolf Wicker, Cristóbal Wallis, Klaus y Eva Renoldner, Ramón César Bejarano, Luis Albospino, Carlos Fenández Gadea, Carlos Pussineri Scala, Rufino Arévalo París, Carlos Bellino, Eloy Boggino, Esther Prieto, José Gómez Perrazo, Oleg Visokolán, Augusto Fogel, Marilyn Parini, Isanne Gayet, Lina Mercedes Gavilán, Felicita Alcaraz, Rosa María Ortiz, Balbino Vargas, Cristóbal Ortiz, Benno Glauser,  Hugo Medina, Gregorio Gómez, Antonio Garelik, entre otros.

La AIP estableció vínculos de cooperación con las siguientes Instituciones Nacionales: Fundación La Piedad, Misión de Amistad, Cruz Roja Paraguaya, Instituto Nacional del Indígena (INDI), Instituto de Bienestar Rural, Asociación de Parcialidades Indígenas (API), Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Educación y Culto, Equipo Nacional de Misiones, Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC).

Instituciones Internacionales que brindaron su colaboración a la AIP: Instituto para la Cooperación Internacional (Austria), Comité Intereclesiástico para la Cooperación (ICCO, de Holanda), Misereor (Alemania), Central Evangélica para Ayuda al Desarrollo (EZE), Cruz Roja Suiza, Obra de las Iglesias Evangélicas en Suiza (HEKS), Pan para el Mundo, Organización Inglesa de Ayuda para el Desarrollo (OXFAM), Instituto Indigenista Interamericano (México), Comité de las Iglesias Protestantes de Alemania para el Servicio de Ultramar, Cristian Aid, Acción Cuaresmal de los Católicos Suizos.

PERÍODO 1990 - 2003

Se da en este período un nuevo  giro en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas.
Se promulga la Constitución Nacional de la República del Paraguay en el año 1992, la cual en su capitulo V, consagra los derechos de los Pueblos Indígenas. La AIP contribuye con sus mejores figuras, codo a codo con los líderes indígenas, integrantes de otras instituciones indigenistas y con el apoyo del INDI, a elevar propuestas que son incorporadas con algunas modificaciones, por la Asamblea Nacional Constituyente, a la Carta Magna.

En 1994 se declara el decenio internacional de los pueblos indígenas. La acción de la AIP se centra en:
1) el fortalecimiento de la identidad étnica, tanto en su vertiente de educación como de comunicación intra e interétnica,
2) el auspicio a proyectos de investigación que propenden a la revitalización étnica,
3) el apoyo irrestricto a las reivindicaciones de organizaciones indígenas para su autodeterminación.
4) la cooperación con instituciones nacionales o internacionales, cuya perspectiva es contribuir con la plena autonomía y el protagonismo de los pueblos indígenas. La AIP sigue influyendo en nuevas formas y métodos de coordinación interinstitutional y propicia la estructuración de una red indígenista : FEPI (1985-95); ACHA….etc.
5) la tarea de difusión de la cuestión indígena a la sociedad envolvente

Colaboran estrechamente en este período: Augusto Roa Bastos, Rafael Reyes Parga, Miguel Chase-Sardi, José Zanardini, Alberto Virella, Carlos Fernández Gadea, Américo Pérez Peña, Georg Grünberg, Miguel Bartolomé, Bartomeu Meliá, Salvatore D’Onofrio, Volker Von Bremen, Philippe Edeb, Thomas Lackner, Ricardo Moreno Azorero, Felicita Alcaraz, Rogelio Cadogan, Genoveva Ocampos, Sinforiano Rodríguez, Adriano Irala Burgos, Adelina Pussineri, Bernardo Troche, Eustasia Bogado, Armindo Barrios, Luis Villalba, Daysi Stanley, Matilde Ullón, María Isabel Mass, Cristina Cristaldo, entre otros.

Relaciones de cooperación con entidades Nacionales: Fundación La Piedad, Itaipú Binacional, Cruz Roja Paraguaya, CEADUC, Museo Etnográfico Andrés Barbero, Sociedad Científica del Paraguay, IICS, CIESAA, Red de Organizaciones Indigenistas al Servicio de los Pueblos Indígenas, Articulación Chaqueña, Radio Pai Puku.

Apoyo recibido de Instituciones Internacionales: Pan para el Mundo, Global 2000, FAFO, Fondo Canadá


Como una luz perennemente encendida


Existen instituciones indigenistas o filantrópicas que nacen, operan por algún tiempo pero luego su impulso y dinamismo se diluyen con el tiempo. Al contrario, la AIP se ha mantenido por más de medio siglo como una luz perennemente encendida en la defensa de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas del Paraguay. La incidencia, la resonancia y la eficacia de sus acciones son tan amplias, que difícilmente se puede recoger en pocas páginas.


     La AIP se ha impuesto a la sociedad paraguaya, se ha impuesto a los Gobiernos y a los Parlamentos de turno en múltiples circunstancias, cuando se trataba de asumir la causa indígena ante los prejuicios, los avasallamientos físicos y culturales de quienes por falta de conocimiento o por malas intenciones, intentaban aniquilar a los pueblos indígenas o introducirlos en un camino deculturizante.


     Por su aconfesionalidad política y religiosa, la AIP aglutinó grupos de personas de altísimo valor humano y profesional que supieron emprender acciones a todos los niveles para el fortalecimiento étnico y el etnodesarrollo de los indígenas. En el escrito que aquí se adjunta está documentada la fecundidad de la AIP en materia indigenista; sin embargo, muchas más cosas habría que agregar para comprender mejor la transformación de mentalidad y los cambios producidos incluso en la legislación por el trabajo inteligente y el acompañamiento realizados por la AIP en las comunidades indígenas del país.


    En los años siguientes a la Declaración de Barbados, firmada por el querido Miguel Chase-Sardi, activísimo miembro de la AIP hasta su muerte recientemente acontecida, la AIP se convirtió en un hervidero de inquietudes y de realizaciones. En el marco de la AIP, los mejores profesionales de distintas ramas de las ciencias sociales y jurídicas se reunieron para elaborar una Ley-Estatuto de las Comunidades Indígenas. Este proceso culminó con la ley 904/81 promulgada en 1981 que dio las bases jurídicas para que los pueblos indígenas puedan reivindicar parte de sus tierras y tener derecho al uso de sus lenguas y sistemas tradicionales de vida.


    Después del golpe de Estado de 1989, al abrirse la posibilidad de elaborar una Nueva Constitución, la AIP emprendió el arduo trabajo de movilizar a los indígenas para que expresen sus inquietudes con respecto a la Carta Magna y para que sus puntos de vista tengan cabida en la Constitución. Así es que se logró por primera vez en la historia del Paraguay hacer que la Constitución Nacional reconozca la existencia de los pueblos indígenas, dedicando 6 artículos constitucionales como baluarte y bandera de sus derechos. Fueron conquistas muy difíciles y muy importantes para la historia de los pueblos indígenas de nuestro país.


    Finalmente, queremos recordar que la AIP no mermó sus esfuerzos ni siquiera durante el período de los totalitarismos militares, manteniendo su postura firme con coraje y firmeza antes quiénes querían doblegar o reprimir su iniciativa de defensa de los derechos indígenas.  

Dr. José Zanardini    


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